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sábado, 14 de marzo de 2020

martes, 11 de febrero de 2020

Juguetes : Dungeons and Dragons Fortress of fangs

Pues voy a empezar una serie de entradas posteando sobre algunos de mis juguetes, tesoros que ahora valoro más que los juegos de mesa. He llegado a un punto en el que, por suerte y salvo unas pequeñas excepciones, todo lo que he comprado de juguetes me satisface y no está en venta.

En primer lugar, el Fortress of fangs, que se traduce como "Fortaleza de los colmillos", por razones más que evidentes. Es de Advanced Dungeons&Dragons, de primeros de los 80. Aquí tenéis un plano general, al lado de un castillo Playmobil.
No es un juguete fácil de conseguir, ni barato precisamente. Si lo queréis, lo más probable es que tengáis que comprarlo a alguien que resida en los Estados Unidos de Donald Trump. Cuando me lo compré, tenía 3 opciones a la venta; una de ellas era bastante interesante, pero como con las subastas de ebay nunca se sabe, decidí optar por una opción de compra directa. A la opción que elegí le faltaban varias piezas, pero para compensar estaba la imponente gárgola, y un buen surtido de varias figuras (con algunas armas incluidas). Aquí tenéis un primer plano de la gárgola, de tamaño considerable y bastante atractiva, ya que es retro y tiene algo de mala leche, y no resulta muy infantil pese a lo añejo que es este elemento.
En todos mis sets de juguetes, siempre que puedo meto alguna chica, y por suerte venía una en el lote que me pillé, como podréis apreciar en esta otra foto. La guerrera, que no recuerdo como se llama pero gracias a internet se puede descubrir casi todo, posa delante de unas verjas, detrás de las cuales se halla una de las trampas del castillo. Por suerte ese elemento no faltaba en el set que adquirí.
Aquí una perspectiva en la que se aprecia más el piso inferior. A falta de la rampa original que hay en el frontal de la fortaleza, me busqué una solución cutre pero efectiva. Me encanta este playset, pero ojalá hubiera forma de que se "cerrase" el conjunto, para poder guardarlo y/o transportarlo más fácilmente; aunque también es cierto que ese deseo hubiera sido difícil de implementar, por la gárgola y por más cosas.
Aquí una vista más detallada del piso inferior, el de la mazmorra. Como puede apreciarse, faltan algunos de los "dientes-columnas", pero todo no puede ser. También falta el cofre del tesoro, pero yo no lo he hecho mucho de menos porque igualmente el tesoro está a la vista. Originalmente venía con unas rejas, pero por suerte, encontré un elemento bastante efectivo y estético; por supuesto que hubiera sido mejor la reja original, pero este arreglo queda de puta madre. El enano está guardando la entrada de la mazmorra, y tras el tesoro está el mago elfo medio dormido. Las pegatinas de la mazmorra están bastante bien conservadas, y también se aprecia la lava.
Lateral izquierdo de la Fortaleza. Se aprecian los últimos peldaños de la escalinata de acceso al piso superior, donde nos aguarda el trasgo asesino armado. Detrás de él, una alabarda-trampa que caerá sobre los que no sean bienvenidos. Y al fondo, ya en el flanco derecho, podéis apreciar un agujero que es una trampa que llevará a quién caiga, a la mazmorra. El tobogán de ese agujero se aprecia en la foto anterior, encima del enano: es ahí donde caerán las víctimas de esa trampa.
En esta foto a vista de pájaro, se puede apreciar que el orco tiene un interruptor, que si es pisado, accionará la trampa que hay a los pies del mago humano. Aunque la foto ha quedado algo borrosa porque acerqué mucho la cámara, se aprecian otras trampas del piso superior, como el famoso tobogán, o la terrible trampa que hay en medio, que es accionada por un "lesionado" Warduke. Al menos de éste si que recuerdo el nombre.
Y terminamos nuestro recorrido con un plano en el que podemos apreciar como es precisamente Warduke quién se encarga de accionar la falsa pared empaladora con pinchos.
Espero que os haya gustado, y si no que os den por culo, porque a mi me encanta este tipo de frikismo. Claro que si habéis leído esto, es porque algo frikis sois, ¿o no?

domingo, 12 de enero de 2020

El timo de las experiencias

Esta opinión la podría escribir en mis dos blogs, pero he decidido publicarla aquí porque aunque la época de esplendor de mi primer blog fue hace años, sigue teniendo muchas más visitas que el segundo. Puede que de vez en cuando publique aún algo en La masacre de Tompeck, pero como no lo ve prácticamente nadie, tampoco me corre mucha prisa.

Aclarado esto, quiero hablaros de las experiencias. ¿Y qué son las experiencias? Pues ya lo dice el nombre, y para decirlo más claro aún: son actividades que pueden molar, pero que tienen una duración de tiempo breve, a veces DEMASIADO breve. Y para no enrollarme demasiado, pondré algunos ejemplos, y luego escribiré mi conclusión final.

-Restaurantes: Una mierda. Mi mujer y yo nos lo pasamos mejor cocinando en casa y lo que hacemos nos sabe a gloria. Los restaurantes muchas veces cocinan fatal, son caros, incómodos, y un puto sacacuartos para que algunos se hagan de oro. Mejor haztelo tú, a no ser que seas un/a pijo/a vago/a que no quiera o no sepa cocinar. Menos mal que he ido muy poquísimas veces a mi vida a restaurantes, y casi siempre invitado. Los bares tampoco me gustan, para quedar de vez en cuando con colegas no están del todo mal, pero también son un timo del copón.

-Discotecas: Que alegría me da que sólo queden 1600 de las 5000 que llegaron a haber en ejpaña. Allí solo van putas niñatas calientapollas a la caza de algún tío con pasta, o maricones vacilones (que para mí ambas cosas son lo mismo). No fuí a muchas por suerte, y donde más a una de música más bien rock, pero si lo sé no hubiera pisado ninguna, aunque la de música rock tenía un pase.

-Experiencias automovilísticas: Hay varias empresas que organizan el poder probar un Ferrari o un Fórmula. Mucho ojo porque las más baratas son un timo, y algunos que han pagado llevan 2 años o más esperando. Las que no son un timo, son un sacacuartos igual: sí, podréis pilotar un cochazo, pero ese vehículo estará capado y lo llevaréis más o menos a la misma velocidad que vuestro coche de calle. A no ser que seáis demasiado fanáticos (demasiado tontos), no repetiréis. Yo no descarto probar una experiencia de estas, es una de las pocas cosas que me faltan por hacer, pero tras mi experiencia probando un kart de 2 tiempos (capado y más o menos tan rápido como uno de 4 tiempos), tengo claro que mi coche me hace gozar lo mismo por menos dinero. Intentaré resistir la tentación.

-Paintball airsoft y similares: Nunca lo he hecho, aunque en su día estuve a punto. No creo que valga la pena, es más barato comprarse un arma de balines y practicar en algún bosque lo suficientemente apartado. Es más, yo tuve armas de fuego durante años, y tenía claro que el paintball no me iba a aportar nada. Me alegro de no haber probado una cosa como estas: mi bolsillo lo agradeció.

-Viajar: Que bien, vamos a coger un avión; pasar tediosos controles de seguridad; pagar un pastizal por el billete, hoteles, etc; sufrir jetlag; exponernos a que los taxistas nos timen; y echar cuatro fotos al monumento de turno. A no ser que seáis esos megapijos horteras que se creen superiores por viajar, hacedlo sólo cuando sea necesario. En mi caso, por suerte, lo hice porque para casarme con mi mujer no me quedaba otra.

-Videojuegos, realidad virtual etc: Ya hay centros con videojuegos de realidad virtual, y chorradas varias similares como escape rooms, ¿lo cuálo, ezo que é?. ¿Estáis seguros que no es mejor quedarse en casa y jugar? Sinceramente, a mi los videojuegos no me gustan tanto como antes, y estas chorradas nuevas, ni fu ni fa. Es más barato estar en casa jugando al Quake, Gothic o Gran Turismo, no dejan de ser experiencias agradables. Por suerte, nunca he pagado por jugar a videojuegos, salvo cuando participaba en campeonatos... pero esas veces me salieron rentables porque me llevé unos cuantos trofeos.

-Asociaciones o locales que organizan juegos de mesa: Soy un caso atípico que juega en solitario a sus juegos de mesa, ya que quitando familiares o amigos que jugaban conmigo durante mi infancia, sólo mi mujer ha jugado conmigo un par de veces. Que chorrada comprarse un juego y tener que ir a un local para poder disfrutarlo con más gente. Mejor en casa aunque sea solo: juegas cuando te da la gana; no tienes que pedirle a nadie que venga (que encima parece que te hagan un favor); no te arriesgas a que el juego se rompa mientras te desplazas al local en cuestión; no pagas por jugar algo por lo que ya has pagado. Otra chorrada de la que me he librado, por suerte.

-Cine y música (conciertos,festivales, etc): ¿Para qué pagar para disfrutar de algo temporal, si comprándolo original lo tienes para toda la vida y lo puedes revender después si te cansas? Y si descargas las pelis, series, o música, te sale totalmente gratis.

RESUMIENDO: que la mayoría de las experiencias son un sacacuartos. Evidentemente, todos picamos en alguna, aunque sea de vez en cuando. Yo mismo fuí muchas veces en karts, y porque me gustaba mucho ese mundo, pero ya intentaré no volver nunca más. Otras experiencias no fui nunca o casi nunca, y otras dejé de ir hace bastantes años. Cuanto más las eludáis, mejor para vuestro bolsillo: yo al menos me siento un poquito menos pardillo.Es mucho mejor que encontréis cosas que podáis comprar y tener durante mucho tiempo para disfrutarlas siempre que os dé la gana (como hice yo cuando tuve el kart; como hago con mis juegos de mesa, videojuegos y juguetes; como hice con las armas de fuego que poseí, etc).

viernes, 13 de diciembre de 2019

ENTRADA 100: MI CARTA A LOS REYES MAGOS.

En principio iba a dejar esta entrada número 100 para más adelante, y hoy sólo quería publicar los videos que grabé de los helicópteros, pero, ¿para qué esperar?

Esta es mi carta a los reyes magos, no recuerdo si de pequeño hice alguna, pero esta la he escrito con sinceridad, y creedme, desde lo más profundo de mi corazón. Podéis agrandar la imagen:

Ojalá todo lo que pido se cumpla, en especial el segundo y el último punto.
 
En realidad, el último punto no lo sé, pero algo de esperanza me queda, y el segundo se cumplirá seguro, porque si algo bueno tiene la muerte, es que también se lleva a los gilipollas por delante.
Feliz Navidad a quién se lo merezca, y gracias a todos los/as lectores/as de mi blog (incluso a aquellos con los que me haya enfadado antes, os mando un saludo-tregua).

¿Seguirá La torre de Shark? En principio creo que sí, pero supongo que menos que antes.

¡BUEN AÑO! ¡Y no olvidéis a vuestros seres queridos, tanto a los que ya no están como a los que aún siguen en este mundo de mierda!

Helicópteros militares en Filipinas

Los dos helicópteros calentando motores.

Buenas gente, os paso estos videos, tenía ganas de compartirlos. Uno de los motivos por los que he decidido hacerlo hoy es porque es viernes 13, y el ruido de fondo de los videos suena un poco terrorífico, nada más.
 
En fin, que viajar es una mierda (además de carísimo y cansado), y el país de mi mujer también. Es muy poco probable que vuelva a viajar, al menos a ese cutre-estado, pero bienvenido sea este regalo que me recuerda a las películas de Vietnam que tanto me gustaban de adolescente. Y este video es real, hoyga.
Y estos son los dos helicópteros despegando. Fin.

Ni playas, ni tías buenas, ni hostias: esto es lo más auténtico que me he encontrado en ese país. Lástima que no haya podido conducir un jeep allá, pero tampoco importa porque yo llevaba jeeps en el ejército epañó con 17 años, eah.

Espero que sus hayan gustao los videos, los he hecho con todo mi amor (es decir, con ninguno). Que paseis unos buenos días, y preparaos para la entrada numero 100 de este blog. Próximamente, aquí, en La torre de Shark.

martes, 3 de diciembre de 2019

Megatorneo de Dungeons&Dragons

Octubre es para mí el mejor mes del año, primero porque es mi cumpleaños, segundo porque ya se va del todo (o casi) el calor del verano, tercero porque hay cosas interesantes como la festividad de Halloween, y para terminar: porque es uno de los meses en los que más apetece jugar (y comprar).

En verano da palo jugar a juegos de mesa, porque a la más mínima te pones a sudar, pero cuando llega el fresquito, te puedes hartar a tirar dados. Y para octubre de este año, tenía pensado jugar un montón a Dungeons&Dragons. Tengo bastantes miniaturas, el juego Dragonstrike, y los manuales de las ediciones 3 y 4... y en el caso de la cuarta edición (que a mí me encanta y me la suda lo que opinen otros), tengo los tres manuales de monstruos.
Entre los manuales, figuras, tablero y demás, la mesa estaba llena.

En un principio, pensé en hacer una campaña con un solo personaje, lo típico de hacerse cada vez más fuerte e ir avanzando, pero al final decidí hacer un megatorneo en el que participaron 128 figuras distintas, es decir, casi todas las que tengo. Descarté figuras que no salen en la cuarta edición, y algunas más, pero sin prescindir de los monstruos más interesantes. Con algunos tuneos propios, y la ayuda de los manuales, era cuestión de echarse a jugar.

El torneo tenía 128 participantes, desde monstruos únicos hasta esbirros más normales. Por supuesto, para no repetir figuras, sólo participó un esqueleto, un grel, un oso de caverna, etc. Era un torneo de eliminación pura, y de desgaste. Los 128 contendientes se enfrentaban entre sí en combates únicos de uno contra otro, para que así los 64 vencedores se midiesen en la segunda ronda, luego 32... y así hasta que en la sèptima ronda sólo quedaban dos. El sorteo estableció todo el cuadro, así que se podía saber quienes tenían más posibilidades de pasar ronda, y como iban a ser algunos de los enfrentamientos más interesantes.
Clasificados cuarto y tercero del torneo.

Lo "malo" del torneo, es que la final no se disputó. Los mejores contendientes fueron el Dragón rojo Ashardalon, y el Dragón de Hierro antiguo. Pintaba un combate muy interesante, pero para dar un golpe de escena, el Dragón de Hierro decidió renunciar y conformarse con el subcampeonato sin disputar la final. El porqué era evidente: Ashardalon llegó a la final con bastantes más puntos de vida, tenia un poder de ataque bastante más alto, y más Clase de Armadura. En realidad, era casi imposible que Ashardalon perdiese. Al final, el torneo quedó así:

-Campeón:    Dragón rojo Ashardalon
-Subcampeón: Dragón de Hierro Antiguo
-Tercero:    Aspecto de Demogorgon
-Cuarto:     Tiranosaurio

En realidad, los clasificados tercero y cuarto empataron porque fueron semifinalistas y no se enfrentaron entre ellos, en este torneo no hubo combate por el tercer y cuarto puesto porque fue un torneo de desgaste, en el que los clasificados para la siguiente ronda no recuperaban ni un solo punto de vida perdido anteriormente. Lo que hizo que Demogorgon lograse el tercer puesto fue que llegó a su semifinal con muchos más puntos de vida. El tiranosaurio perdió su semifinal contra Ashardalon, pero llegó tan debilitado, que no duró prácticamente nada. De todas formas, queda claro que los mejores fueron los dos grandes dragones que tengo, y que los otros semifinalistas merecen mucho respeto.
Y los dos grandes dragones fueron los finalistas. El torneo estuvo muy bien, pero la verdad es que no hubo grandes sorpresas.

Como anécdota, decir que mi bárbaro gladiador favorito cayó en la segunda ronda... porque por culpa del sorteo, en ella le tocó enfrentarse al mismísimo Ashardalon. Hizo un combate digno y llegó a herir algo al gran dragón rojo, pero hubiera sido necesario casi un milagro para pasar.

Ah, y sin duda la revelación del torneo fue el a priori débil esqueleto (que en D&D no es tan peligroso como en otros juegos de rol o videojuegos): llegó a la tercera ronda y fué aplaudido tras caer eliminado

Sinceramente, no creo que vuelva a hacer este megatorneo, porque es casi imposible derrotar a Ashardalon de esta manera, pero ha sido una pasada hacer un total de 126 combates durante casi una semana, de lunes a sábado: ¡Como en los viejos tiempos!

sábado, 23 de noviembre de 2019

Mi despedida del Karting

Quería tener una despedida digna del karting, algo que no era fácil, porque debo admitir que he perdido algunas facultades, y aunque gracias al kart que tuve mejoré mi técnica, ya soy más mayor, más gordo... y más lento. La última carrera que hice (de la que no pienso escribir), fue un desastre y tenía demasiado nivel (muy poco me quedó para ser el último); pero eso no fué lo peor, ya que se me estropeó mi kart, dejé de correr y de entrenar, y perdí el nivel que había conseguido a primeros de año.

Ya cuando hice aquella última carrera, pensé en dejarlo, pero no quería sin hacer algo más decente, tuve varias ideas en la cabeza y ninguna pudo ser, hasta que al final, de forma casi improvisada, rodé por última vez en un kart. Y esta vez sí: ya no pienso volver a montar en un kart, a no ser que a mis padres o a mí nos tocase la lotería.
El Karting Vendrell era el mejor sitio para despedirse: allí empecé, y allí terminé.

¿Qué es lo que hice? Pues quería despedirme del karting en el mismo lugar en el que empecé hace ya 30 años, en el Karting Vendrell, y rodé con un kart de alquiler de 2 tiempos. Me divertí mucho y valió la pena, fue una despedida que me dejó con buen sabor de boca, pero también me dejó claro que no valía la pena seguir montando en karts.

Mi primer objetivo con el kart de 2 tiempos era no estrellarme ni hacer trompos, y aunque el kart me dió muchos latigazos (sobre todo al principio), no cometí ningún error, y lo controlé perfectamente. En ese sentido, bastante bien. Teniendo en cuenta que llevaba 8 meses sin montar en karts, y que era la primera vez que rodaba con uno así, lo hice bien; aunque los tiempos no fueron buenos, tampoco eran malos, porque es normal rodar 3 o 4 segundos más lento si lo has dejado durante varios meses.
Igual que las motos de 500 eran más difíciles de controlar pero más lentas que las de motogp, hoy día hay karts de alquiler de 4 tiempos que van tan rápidos como los de alquiler de 2 tiempos, siendo estos últimos más difíciles de llevar.

Conseguí rodar más rápido que con un kart de alquiler de 4 tiempos, que no era tan fácil porque las últimas veces que piloté un kart de esos en Vendrell, me dieron uno de los más rápidos, y la diferencia entre el 2t de alquiler y el número 5 de los de 4t (con el que gané algunas tandas, una de ellas de forma heroica), era pequeña. Además, tanto el mecánico Paco como la chica de la cafetería ya me avisaron que estos karts de 2t son más difíciles de llevar, pero que no hay mucha diferencia respecto a los de 4 tiempos en cuanto a prestaciones. Estos karts de alquiler de 2 tiempos están capados, y la verdad es que si no fuera así, muchos clientes podrían tener accidentes, algunos gordos.

Me divertí, pero he de confesar que hubo momentos en los que me aburrí. Físicamente no tuve problemas para aguantar las 8 vueltas que hice, salvo algunas molestias en los antebrazos al final, pero después de mejorar vuelta a vuelta, en las 2 últimas bajé un poco el ritmo; no perdí la concentración ni cometí ningún error, pero si lo sé me hubiera seguido concentrando para ver si así mejoraba aún algo más mis registros. Es como si en las últimas 2 vueltas hubiese perdido la motivación, y de hecho, una cosa pensé durante unos instantes "Este kart está guapo, pero si me comprase uno y me hiciese socio aquí, también acabaría cansándome y aburriéndome de él". Y de hecho, antes de las carreras que hice en febrero, me aburrí de entrenar en el Karting Comaruga, cuando aún tenía mi kart Honda.
Aunque estos karts de alquiler de 2 tiempos son bastante divertidos, es muy penoso que sean más o menos tan rápidos como los karts de alquiler de 4t que había hace 15 años. Sacacuartos inside.

La primera vez que rodé en el Karting Vendrell fué un domingo por la tarde de Septiembre de 1989, aunque no recuerdo el día exacto, y me llevó mi padre, poco antes de que yo cumpliese 15 años. Resulta curioso que yo haya aprendido a conducir coches de turismo varios años antes de mi primera experiencia seria con karts de verdad. Y el 30 de octubre de 2019, y ya con 45 años, me despedí.

Lo mejor de mi última misión fue el hecho de que, aunque los cronos no fueran gran cosa porque estaba desentrenado, y el kart tampoco era una maravilla al estar capado, piloté y controlé una máquina distinta y algo más complicada de lo que conocía: y siempre es bueno adquirir experiencia.
Fue una despedida digna del Karting, pero la conclusión es la de siempre: si quieres ir más rápido tienes que gastar dinero de forma casi constante, porque si dejas de ir varios meses, algo empeoras.

En fin, se acabaron los karts para mí. Puede que hable más de mis experiencias en este blog, pero para hacer un resumen, conseguí un poco de todo: ganar una carrera (sin contar una en la que fuí el mejor de los tíos de más de 80 kilos, la del 10 de febrero en Cardedeu); probar un kart de 2 tiempos; tener un kart propio durante un tiempo; tener piques contra karts de competición llevando yo uno de alquiler, llegando a adelantarlos a veces y evitando que uno mucho más rápido me alcanzase en Comaruga; rodando una vez en pista mojada haciendo mejores tiempos que otros fanáticos; rodar de noche y contra más gente; etc, etc.

Muchas gracias, mundo del karting, por haberme divertido y haberme enseñado. Me hubiera gustado tener mucha más pasta para haber acumulado aún más experiencias, y también me hubiera gustado pesar menos para haber ido mucho más rápido en mis últimas carreras (todo hay que decirlo), pero ahora ha llegado el momento de cambiar de aires. Tengo poco dinero, y si algún día quiero seguir con la gasolina, necesito probar otras cosas. Gracias por leerme. Gassssss.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Juegos de mesa: análisis del Battle Masters

Primero fue el HeroQuest, ambientado en Warhammer Fantasy, y poco más podemos añadir de él, aunque si queréis podéis releer mi reseña; después vino el Cruzada Estelar, de Warhammer 40k, juegazo a la altura de HeroQuest; y finalmente vino el Battle Masters, que volvía a situarnos en Warhammer Fantasy, pero en lugar de ser un Dungeon crawler, nos llevaba a una batalla campal: ahora que lo pienso, ojalá hubieran hecho un juego de batallas como el Battle Masters, pero ambientado en Warhammer 40k.
El campo de batalla desplegado. Siempre podéis doblar el tapete si la mesa no es lo bastante grande.

Un juego espectacular, con una caja enorme, más de 100 miniaturas, una imponente torre que es importante en la batalla además de crear ambientación, un tapete espectacular, etc. Sólo la portada de la caja es impresionante y preciosa. Pero el juego en sí, es sencillísimo, aunque tiene algunos detalles que nos pueden permitir "complicarlo" un poco, e incluso con reglas caseras podemos volverlo más complejo.
Y en este lado del campo de batalla, ¡las fuerzas del imperio!

Pero lo único que hay que hacer es, colocar las distintas unidades de cada bando en los extremos opuestos del campo de batalla, colocar la torre, e ir sacando cartas. Cada carta nos dirá que unidad se mueve, y cuando los arqueros (o ballesteros) tengan al enemigo a tiro, atacarán; el cañón podrá atacar en cualquier distancia, y las demás unidades podrán atacar siempre que tengan un enemigo en una casilla conlindante. Cada unidad tiene 3 puntos de vida, menos el ogro, que tiene seis, y tira el número de dados marcado en la base-peana, tanto al atacar como al defenderse.
Y en el otro lado del campo de batalla: ¡las fuerzas del Caos! (que dicen que son los malos, pero es igual, a la hora de la verdad todos roban XD)

La torre puede ser ocupada por cualquier unidad, menos el cañón, jinetes, o el ogro, y la unidad que llegue allí primero tendrá un dado más, y el enemigo que la ataque un dado menos. La torre puede ser destruida si recibe 3 impactos del gran cañón. El juego termina cuando uno de los dos ejércitos ha perdido a todas sus unidades, pero por supuesto que pueden implantarse reglas que impongan otras condiciones de victoria (o de derrota).
La pedazo de torre del juego. Señalada por el dedo de "dios" y todo. Ahora en serio, la verdad es que mola mucho esta torre.

Esto es simple,pero funciona de forma magistral, ya que nos pone sobre la mesa un juego completamente aleatorio, y que además se puede jugar perfectamente en solitario. Lo único que me preocupaba de este juego es el enorme tamaño de su tablero, que exige una mesa enorme, pero el tapete se puede doblar, y basta perfectamente con jugar con medio "tablero"... aunque si lo deseáis, podéis hacer como si fueráis críos y jugar de rodillas en el suelo. Lo único malo del juego es que tarda bastante en ser montado, pero luego recogerlo es mucho más rápido, y creedme que vale la pena jugarlo y disfrutarlo.
Los ballesteros resistieron como jabatos en esta batalla, pero lamentablemente era muy difícil remontar el mal inicio del combate. De todas maneras, en mi casa: Imperio,8-Caos,5.

En fin, un juegazo impresionante, que no debe faltar en cualquier colección, a no ser que no tengáis espacio en casa.