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martes, 8 de octubre de 2019

Thunder road: otro juego de mesa estilo Mad Max

La portada deja bien claro de qué va este juego.

Thunder road es un juego de mesa distribuido por MB juegos de temática Mad Max. Es un juego bastante sencillo, para partidas cortas. Salió allá por 1986, antes de que apareciese el mítico Dark future, y llama la atención que, teniendo en cuenta su antigüedad, viene con un aceptable número de miniaturas. Lo bueno del juego, es que es fácilmente tuneable, así que podremos adaptarlo fácilmente a nuestras necesidades: que sería de los juegos sin los tuneos, por mucho que algunos subnormales se empeñen en decir que modificar las reglas es maaalo.
Yo empiezo mis partidas con el buggy verde. En la foto se aprecia un girocóptero y un buggy enemigo, además de 2 "peatones" que no vienen con el juego original.

El juego simplemente trae las miniaturas de los coches y de 4 girocópteros (al más puro estilo de las películas Mad Max 2 y 3), un tablero modular de 2 partes, los dados, el manual de instrucciones, y la caja. No es un juego muy difícil de encontrar en ebay, pero conseguir comprarlo a un buen precio (como me pasó a mí), es algo más complicado.
El juego es corto en componentes: 24 figuras, 6 dados, tablero modular en dos partes, y las instrucciones. Pero no está tan mal si tenemos en cuenta que tiene 33 años ya.

En principio, tenemos 4 vehículos distintos representados en 4 colores diferentes (buggy, coche, una especie de camión, y el girocóptero/autogiro), y 8 coches negros que vienen a simbolizar los coches destruidos, pero que yo prefiero usarlos como si fueran normales y operativos. En teoría, la idea es que cada "banda" (los vehículos de cada color), venza a las otras, bien eliminando a los otros vehículos, bien llegando al final antes, o ambas cosas a la vez. El tablero es modular, pero viene en solo 2 piezas, de forma que cuando lleguemos al final del segundo tablero, podemos volver a llevar la primera pieza al final de la segunda, y así hasta que termine la partida, o hasta que nos cansemos.
Arriba a la derecha se aprecia una especie de camión, el vehículo más grande del juego, y más difícil de destruir.

El sistema de combate es muy simple: para eliminar un buggy tienes que sacar al menos un 4 con el dado, un 5 para eliminar el coche, y un 6 para eliminar el camión. Yo añado la regla de que puedes usar 3 dados para disparar a un enemigo conlindante (2 si es el autogiro), pero debes restar 1 dado si hay más de una casilla de distancia, con lo que no puedes eliminar el autogiro/girocóptero si está a más de 2 casillas de tí. Para eliminar los coches negros y el autogiro, también hay que sacar un 4.
La aventura continúa, y los enemigos van cayendo a medida que avanzamos.

Otra variante de juego que me inventé yo es empezar con un buggy (con varios puntos de vida porque si no sería imposible), e ir sumando puntos a medida que elimines enemigos e indefensos peatones; a partir de ciertos puntos pasas a usar el coche, después de X puntos más el camión, y finalmente te enfrentas a un enemigo final (en mi caso con un pequeño pero bonito coche que me encontré).
Y jugando con mis reglas caseras, al "subir de nivel" pasamos de tener un buggy a manejar un coche, mayor y con mejor blindaje.

Es un juego que evidentemente está superado, pero tiene unas miniaturas de vehículos que además de ser bonitas consiguen que la temática esté muy presente en las partidas. Gusta a todos los fans de este tipo de juegos, como es mi caso. Si podéis pillarlo por 30 euros o menos, yo no me lo pensaría, a no ser que prefiráis juegos más noños o "pacíficos". Saludos.
Y como toque personal, un cochecito que me encontré hace de "jefe final", por así decirlo.

viernes, 4 de octubre de 2019

Comparativa entre los años 80 y la actualidad

Hace un año, en mi otro blog, escribí un artículo sobre los años 80. En general, aunque ya empezaron a pudrirse cosas, no cabe duda que esa década fue mil veces mejor que la actual, y no es nostalgia: a lo mejor no sentiríamos tanta nostalgia si las cosas no fueran decayendo tanto. Debo decir que los mongos haters de los 80 (como cierto humorísta de tres al cuarto que no quiero mencionar para no darle publicidad), se han dado un golpe en la cabeza o se han pasado demasiadas horas con el móvil para ser tan memos. Pero en fin, sin más dilación, doce imágenes valen más que un millón de palabras. Juzguen ustedes mismos.

(Instrucciones): Os recomiendo que cliquéis sobre cualquier foto para agrandarla y que luego os vayáis desplazando. De nada, fistros.

ALELAOS, que los que pensáis que los ochenta eran peores, SOIS UNOS ALELAOS.

sábado, 24 de agosto de 2019

Visita al corte inglés de Francesc Maciá

Muchas veces he pasado por la plaza francesc macia de barcelona, y digo barcelona porque esa parte de la ciudad es más digna que otras zonas, que son más bien mierdalona. La parte de arriba es más bonita, mucho mejor que las zonas de fiesta de la costa, o que la pija y megacara zona de plaza cacaluña y paseo de gracia, que para ser tan exclusivas están bastante sucias.
Mi mujer y yo posando delante de las escalas mecánicas.

Recuerdo que de pequeño, cuando íbamos en coche con mi padre, ví el centro de Galerías Preciados que había allí, y consiguió llamarme un poco la atención. Nunca entré a un Galerías Preciados. Los años pasaban, y ese Galerías Preciados se convirtió en un Corte Inglés. Me seguía despertando curiosidad, porque en algunas plantas se veía la gente desde fuera. Muchas veces pasé andando y/o en autobús, pero seguía sin entrar, aunque si entré en otros corte inglés, e incluso llegué a trabajar en uno.
Playstation 4 de exposición. Sigue siendo bueno que te dejen probarla gratis, aunque sea por unos minutos.

Finalmente, me enteré de la noticia de que este Corte inglés de Francesc Maciá iba a ser vendido, y que seguiría abierto por más de un año, pero que después desparecería. Entonces, me animé a  visitarlo con mi mujer. Fue bonito, aunque sólo comprarmos una cosa barata, pero me gustó porque fue como entrar un poco al Galerías Preciados de los 80 y al Corte inglés a la vez. Además, aproveché para pasar por algunos ventanales que yo veía desde la parada de autobús cercana: por una vez estábamos dentro y no fuera.
Otro juego más de Dragon Ball, no sé exactamente cuál es, XD. Pero me siguen gustando estos juegos, aunque la serie en sí ya no me interesa tanto.

Y además, mi mujer y yo jugamos un poco a la Playstation 4 que tenían de exposición, a un juego de Dragon Ball, y he de reconocer que si mi mujer practicase quizá podría llegar a ser una rival dura en esos juegos, ya que por momentos me consiguió golpear.
Recuerdo para la posteridad: no creo que nunca me interese pillarme la ps4; no todos los días me pongo a jugar en centros comerciales; y este Corte Inglés cerrará, creo que en el 2020.

También fué curioso esa partida, porque ya hace décadas que en los centros comerciales ponen los ordenadores y/o consolas de moda a disposición de quién quiera probarlos. Los videojuegos y las máquinas han cambiado, pero mirándolo friamente, en el fondo no hay tanta diferencia. Ya sabemos
que el spectrum no volverá nunca al corte inglés, pero juegos como el Dragon Ball Raging Blast tienen exactamente la misma misión.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Adiós a los gimnasios de barrio

Me saqué el título de monitor (entrenador) de musculación y culturismo en 1998. Empecé a buscar trabajo en gimnasios, y donde más suerte tuve fue en los gimnasios de barrio, los gimnasios de toda la vida. Ya a finales del milenio pasado, estos gimnasios estaban mejor equipados; aunque eran más pequeños tenían mejores entrenadores y mejor material. Sin embargo, no podían competir contra las tarifas bajísimas que ofrecían en los polideportivos municipales.

Los mafiosos ayuntamientos, en colaboración con infames empresas que los gestionan, disponían de unas instalaciones grandes, pero mal equipadas, y de un personal muchas veces enchufado, con poca o ninguna valía para dirigir una sala. Pero amigo, yo allá por el 2003 apenas pagaba entre 15 y 18 euros al mes para ir al gimnasio. Así que, ante esa tesitura, era lógico que mucha gente prefiriese ir a los polideportivos municipales, habida cuenta que la mayoría de clientes son gente de bajo nivel a quiénes no les importa mucho que haya más o menos peso en la sala.

Y así fue como, poco a poco, los gimnasios de barrio fueron perdiendo clientes, cosa que les hizo desaparecer. Ya no sé cuántos quedan en barcelona, pero mi querido Gym Pedralbes, para que sirva de ejemplo, desapareció en el 2002: yo fuí el último entrenador de musculación y de artes marciales del Gym Pedralbes.

Pero lo más infame de todo, lo que más me repugna, es que una vez los criminales y sucios ayuntamientos lograron eliminar prácticamente toda su competencia, éstos dispararon los precios. Ahora, los polidepòrtivos municipales tienen cuotas que, al menos en la provincia de mierdalona, rara vez bajan de los 40 euros al mes: más del doble de lo que llegué a pagar yo en su día. Y encima, para más inri, no todos estos gimnasios han mejorado su servicio, ya que hay uno cerca de mi casa que sigue con escaso peso, con el mismo equipamiento de hace 13 años: este polideportivo muncipal en cuestión no tiene ninguna triste banqueta para hacer press de banca, y si no fuera por la multipower, sería imposible entrenar allí.

En fin, una pena, aunque al menos nadie me podrá quitar esa buena época que viví mientras fuí entrenador en el Gym Pedralbes. Sirva esta entrada como homenaje a los gimnasios de barrio.

sábado, 17 de agosto de 2019

Exposición Madelman

El 16 de julio, mi mujer y yo fuimos al centro comercial de La illa Diagonal. Esto en sí no sería nada interesante, pero me llevé una agradable sorpresa dentro, porque había una exposición de Madelman seguramente de coleccionistas.
Lo mejor es que también había algunas figuras de los Masters del Universo, Geyperman, Playmobil... y Airgam boys (aunque pocos), en algunas fotos se aprecian las figuras que no eran Madelman.
Una agradable visita, que rememora viejos tiempos, y aunque yo no tuve ningún muñeco de Madelman, si que tengo su astronave MX-7 (que de pequeño usaba con Airgam boys y que ahora es "pilotada" por Thundercats del 2011).
 También tuve de pequeño un helicóptero Madelman sin los patines.
De no ser por lo caros que son los muñecos Madelman (quitando los que reeditaron, creo que con Altaya hace no muchos años), a mi me gustaría tenerlos, pero entre su precio alto, la falta de espacio, y que de pequeño no los tuve, al menos ahora mismo no son una prioridad.
Afortunadamente, mientras algunos sigamos teniendo cosas como estas, estos maravillosos juguetes no desaparecerán. Un saludo a los amantes de las figuras de acción clásicas.

domingo, 30 de junio de 2019

Rambo 5: ¿se suicidará?

Normalmente, suelo hacer las entradas de este blog largas, salvo en algunas contadas excepciones, como va a ser el caso.

Últimamente, he estado buscando películas de serie B (y de serie Z) de estilo Mad Max, y por suerte he encontrado unas cuantas. Durante mis búsquedas, he leído algunas opiniones de otros blogueros, y aunque ahora no recuerdo seguro quién, creo que ha sido en el blog de Miguel Juan Payán (que no se actualiza desde hace más de 6 años), donde he leído que los trailers deberían ser eliminados, porque dan pistas más que suficientes de las películas, haciéndolas perder la emoción, como si abrieramos un spoiler. Estoy totalmente de acuerdo en eso.

Volviendo a mi búsqueda de pelis estilo Mad Max, ya había encontrado algunas, y tuve la suerte de bajarme una de ellas por el emule en pocas horas; se iba acabando mi búsqueda, y se me ocurrió bajar más películas de otros géneros que me gustasen. Como en su día ya conseguí bastantes películas de espada y brujería de serie B, pensé que debería mirar de encontrar películas estilo Rambo. No es tan fácil, porque los buscadores de google y de bing no son tan buenos como deberían, pero el caso es que, al buscar, ví que en Septiembre de este año (el día 20, creo), se va a estrenar la quinta película de Rambo, que se llamará "Last blood" (Última sangre).

Después de esto, vi el trailer... y queda claro lo que, para mí, es un spoiler en toda regla. Ojo, que a lo mejor me equivoco y quedo como un tonto, pero vamos, yo no os voy a hacer ningún spoiler, no soy ni adivino ni experto en cine, y no sé cuál será el final de Rambo 5, pero al final del trailer se ve claramente como coge un cuchillo y parece que se lo clava a sí mismo.

El tiempo dirá, pero si unimos esa escena que se ve en el trailer, el hecho de que Stallone diga que "Rambo V va a tener un final que nos sorprenderá a todos, y que tiene más drama que acción", y el hecho de que se llame "Last blood", creo que tenemos bastantes pistas.

Personalmente, para mi la mejor película de Rambo es la primera, pero las que más me gustan son la 2 y luego la 3. John Rambo (la cuarta), la ví en cine dos veces y me encantó en su día, más que nada porque no me esperaba gran cosa y logró sorprenderme para bien... pero para mí le faltaba un poco (o no tan poco) la esencia de las anteriores.

Ya veremos como será la quinta, yo no sé si iré a verla en cine, pero a mi mujer le gustaron las pelis de Rambo 2 y 3, así que quizá vayamos a verla. Lo malo es que, creo que sé como va a acabar.

martes, 18 de junio de 2019

Mi primer coche: un Renault Twingo

En realidad, el primer coche de turismo que conducí, fue el Seat 124 D/LS de mi padre, y también fué el primer auto que tuvo mi padre. Allá por primavera del 86, cuando yo tenía 11 años, conduje por primera vez, y la verdad es que no se me dió nada mal, creo que no llegué a calar el coche ninguna sola vez ese día. Por suerte, tuve más ocasiones de conducir ese fantástico coche (ay, como molaban los coches de antes). Y aprovecho para decir (se acerca ataque de nostalgia), que antes los coches eran más divertidos que los de ahora, pero sobre todo, que antes no nos tenían tan absurdamente controlados, y era más fácil coger un coche a los 11 años. Y ojo, que conste que podría haber aprendido a conducir antes, porque creo que tenía 6 o 7 años (o quizá menos), cuando tambien mi padre me enseñó a conducir una carretilla elevadora, que por aquel entonces y todavía hoy, mucha gente los llama toros.
Posando dentro de mi primer coche. Casi mejor que no se me vea la cara.

Después, con los años, conduje otros modelos, y el segundo coche de mi padre (un Ford Orion 16.i Ghia), fue el primero con el que llegué a los 100 por hora (al menos puse la aguja de velocidad en 110). Fue en un polígono industrial, y vuelvo a la nostalgia, antes no había tanta vigilancia como ahora, y era más fácil hacer estas cosas: ahora es que da asco tanto control y tantas normas. Tenía 16 años, me faltaban unos meses para cumplir 17.

Más tarde, vinieron los coches que conduje en el ejército; básicamente Nissan Patrol y Land Rover Santana, cortos y largos, el 88 y el 109 creo recordar, que allí los llamaban de media tonelada y de 1/4 de tonelada, si la memoria no me falla. También llevé un Seat Marbella de una empresa de seguridad, y con ese coche, disparé con mi pistola de balines mientras lo conducía, así que fue de las primeras ocasiones que practiqué el arte de conducir y disparar a la vez, aunque ya lo hice antes con un toro elevador.
En una de mis numerosas salidas al campo. Pasamos muchas aventuras juntos.

Y entre unas causas y otras, pero principalmente por razones económicas, no me compré mi primer coche hasta la avanzada edad de 29 años, y fue un coche pequeño, humilde, no muy caro, y ya sabéis cuál es si habéis leído el título. Este coche, como curiosidad, era verde, y era un tono verde no muy distinto al de los coches del ejército; aunque es verdad que los jeeps de Infantería de Marina son de un verde muy oscuro. En fin, el caso es que la mayoría de coches que he llevado son de color verde; seguidos de los azules, entre los que están mi actual y segundo coche, y el Marbella de aquella empresa de seguridad.
Esta foto la hice en el 2012, un día de niebla en la carretera. Regresaba a casa después de enviar un paquete.

El Renault Twingo es uno de los mejores coches que hay, al menos en ciertos aspectos muy importantes: nunca me dejó tirado en medio de la carretera, era muy fiable, cómodo y ágil a la hora de conducir y de aparcar, y barato. Está claro que yo soy enemigo de la electrónica aunque me gusten los ordenadores, porque el Twingo y mi actual Ford tienen pocos marcadares electrónicos, y eso lo agradezco: cuántas más pamplinas tenga un coche, peor. Y eso ya lo sabéis muchos mejor que yo. Y aún peor si esas chorradas son electrónicas.

Con el Twingo pasé muchas aventuras. En realidad, lo compré por necesidades de un trabajo que me salió hace más de 15 años, en el que era mucho mejor ir en coche que en transporte público, ya que la combinación era malísima. Lo amorticé mucho, porque mientras estuve de vigilante en ese sitio, ahorré bastante, recuperando con creces lo que invertí en el Twingo. Quede claro, que los coches que he tenido hasta ahora eran de segunda mano, creo que vale la pena pagar menos, porque aún así el coche te puede durar bastantes años, sobre todo si no haces mucho el burro.
Foto tomada durante uno de los descansos que hice en el primer viaje que hice a Valencia con mi Twingui. Mi mujer llegó a subirse a él, pero no llegué a conducir con ella montada.

Después, el Twingo me llevó cuatro veces a Valencia, sin fallarme nunca, aunque haciendo algunas paradas para prevenir. Esas cuatro veces fueron viajes divertidos e inolvidables en los que empezaba a salir con mi dulce esposa, que estuvo trabajando en Valencia en verano del 2011.
En el aparcamiento de la residencia de estudiantes donde me alojaba los fines de semana que empezaba a salir con mi mujer.

Sería largo contar todo lo que hice con mi querido Twingo, pero con él, por supuesto, también hice lo de conducir y disparar a la vez, aunque en principio creo que es mejor no publicar el video de aquella peripecia. Y claro, metí ese coche por caminos de tierra y piedras, y muchas cosas que hice con él. Tampoco quiero contarlo todo, y creo que ya he contado demasiado.

El pobre Twingo me duró 11 años, ya tenía 9 cuando lo compré, y ya empezaba a sufrir más de la cuenta en las subidas, y le costaba mucho pasar de 110 por hora. Eso, y otras circunstancias que no quiero nombrar, me empujaron a darlo de baja, y con mucha pena. Quizá alguien me hubiera ofrecido algo de dinero por él, y de hecho un año antes una persona se interesó, pero en aquel momento yo aún necesitaba el coche.
Esta foto fue tomada en el parking que ahora pertenece a mi hermana. Si no me equivoco, fue tomada en el último año que tuve ese coche.

En fin, muchas gracias Renault Twingo (yo lo llamaba Twinguito, ya sé que suena cursi, pero realmente quería a ese coche). Creo que todos los coches, o casi todos, tienen algo especial, es como si fueran amigos nuestros, y lo que si son es compañeros de fatigas, y a veces de aventuras y de cosas divertidas. Quién sabe, quizá peco de exceso de sentimentalismo, pero a veces da la impresión de que todas las cosas tienen algo de alma.

En fin, de nuevo, muchas gracias, Twingui.

jueves, 13 de junio de 2019

Casualidades del fútbol y el deporte

Este articulillo que voy a escribir ahora, es de esos pocos que creo que tienen su lugar en mis dos blogs, por lo tanto, lo voy a postear en ambos sitios. Sí, ya sé que en la torre hablo más de lo que me gusta, y en la masacre ataco lo que odio, pero algunas cosas tienen cabida en ambos lugares. Al grano.

A ver, hijos míos, pensad un poco, porque os voy a poner varios ejemplos:

-Qué casualidad que el Real Madrid ganase 3 copas de europa (3 champions league) durante los 8 años que mandó el Aznar (estuvieron creo que 32 años seguidos sin lograrlo).

-Qué casualidad que el barsa-secta ganase otras 3 champions durante el mandato de zapatero (culé empedernido y fanático). Sólo ganaron otras 2 en toda su historia.

-Qué casualidad que el Madrid ganase otras 3 champions durante el mandato de rajoy (pasaron 12 años entre la última que ganaron con aznar y la primera con rajoy, no ganaron ni una durante zapatero)

-Qué casualidad que el farsa-secta ganase su primera copa de europa en el año de las olimpiadas de Barcelona.

-Qué casualidad que el chelsea (equipo de fútbol de Londres) ganase su ÚNICA champions league en el año de las olimpiadas de Londres 2012.

-Qué casualidad que en su día, y coincidiendo con su centenario, el RCD Español ganase la copa del rey, después de casi 60 años sin lograrlo.

-Qué casualidad que el Valencia también ganase la copa del rey coincidiendo con su centenario, aunque me alegro que hayan ganado al barsa.

-Qué casualidad que los pilotos españoles empezasen a hacer podios y victorias en la categoría reina del motociclismo cuando Dorna empezó a dirigir el mundial de motos en 1992.

¿Hace falta que siga? Si se me ocurren más ejemplos, los iré añadiendo, se agradecería mucho vuestra colaboración, poniendo más ejemplos.